ESPAÑA: Los cambios sociales empiezan en el mundo del trabajo.




Madrid a 30 de abril.-. El rol del trabajo en la respuesta al VIH y al sida. 

Nuestra subsistencia se basa en el trabajo. Gracias al trabajo podemos satisfacer nuestras necesidades materiales, evitar la pobreza y construir una vida digna. Más allá de satisfacer nuestras necesidades materiales, el trabajo puede contribuir a darnos una sensación de identidad, de pertenencia y de propósito. También amplía el abanico de opciones que se nos presentan y nos permite vislumbrar un futuro más optimista.
 
El trabajo también tiene importancia colectiva al establecer una red de conexiones e interacciones que forjan la cohesión social. La organización del trabajo y de los mercados laborales es esencial para determinar el grado de igualdad que alcanzan nuestras sociedades.

Pero el trabajo también puede ser una fuente de profundo malestar, por las condiciones en las que se da, ya sea  falta de estabilidad, insalubridad, baja remuneración, situaciones de discriminación que pueden mermar nuestra autoestima y capacidad de desarrollo personal, o por la falta del mismo.  
 
La OIT, en uno de sus últimos estudios, presentado durante la Conferencia Internacional sobre el SIDA 2018,  titulado ‘Estigma y discriminación asociados con el VIH en el mundo del trabajo: Resultados del índice de estigma de las personas que viven con el VIH’ observaba que las personas que viven con el VIH siguen sufriendo tasas de desempleo mayores que el resto de la población. Ello de momento no cambia tampoco con las nuevas generaciones: los jóvenes que viven con el VIH registran una tasa de desempleo mucho más alta, desde 11 por ciento en Corea del Sur a 61 por ciento en Grecia, con algunos países que registran una tasa superior al 50 por ciento: Timor Leste (50 por ciento), las Islas Fiyi (56 por ciento), Grecia (61 por ciento) y Honduras (60 por ciento). Las mujeres que viven con el VIH sufren a su vez una doble discriminación y  tienen menos probabilidades de estar empleadas que los hombres en la misma situación. En todos los países, el desempleo de las personas transexuales que viven con el VIH permanece alto.
 
Las personas que viven con el VIH siguen enfrentando una importante discriminación cuando buscan empleo, cuando se esfuerzan por mantener su puesto de trabajo y avanzar en sus carreras profesionales, a pesar de los progresos alcanzados en lo que se refiere al tratamiento que les permite trabajar.
 
En las últimas décadas se han dado grandes pasos para hacer llegar el tratamiento antirretroviral (TAR) a millones de personas que viven con el VIH en todo el mundo, su extensa y rápida difusión han producido un viraje en la respuesta al VIH y sida. El número de trabajadores con incapacidad laboral total o parcial por VIH se ha reducido notablemente desde 2005, y se prevé que esta tendencia se mantenga. El número total de personas que, según las estimaciones, presentan una incapacidad laboral total disminuirá, pasando de unas 350.000 en 2005 a unas 40.000 en 2020. De la misma manera, se estima que las muertes de trabajadores atribuibles al VIH y el sida disminuirán del 1,30 millones de  2005, hasta 425.000 en 2020, siendo éstas evitables. Si bien estas mejoras podrán verse afectadas por una aparición y transmisión de resistencia a los fármacos antirretrovirales, la tendencia es clara.
 
Sin embargo, los avances médicos no siempre van a la par que los avances sociales, y la estigmatización y la discriminación persisten. En este sentido, el mundo del trabajo puede jugar y juega un papel central en las estrategias que definamos como sociedad para dar respuesta a esta enfermedad. El acceso pleno al mundo del trabajo ofrece la posibilidad de desarrollo personal y profesional de las personas con VIH y sida, facilita un entorno para la información y concienciación para alcanzar cero nuevas infecciones y puede convertirse en un espacio clave para la eliminación del estigma y la discriminación.
 
Teniendo en cuenta el potencial de transformación social que reside en el mundo del trabajo, la OIT ha dado pasos firmes para abordar la incidencia del VIH y el sida en el ámbito laboral bajo la perspectiva de la inclusión. En 2001 presentó el Repertorio de recomendaciones prácticas de la OIT sobre el VIH/SIDA y el mundo del trabajo, que define un amplio abanico de derechos y responsabilidades de cada uno de los miembros de la OIT -gobiernos, organizaciones de empleadores y  organizaciones de trabajadores- para guiar sus acciones complementarias o conjuntas.
 
En 2010, se aprobó la Recomendación sobre el VIH y el sida, resultado del acuerdo tripartito, y conocida como la Recomendación núm. 200. Es el instrumento más importante que ofrece una orientación útil a todas las partes interesadas para la promoción de los derechos humanos en el trabajo. La recomendación parte de la comprensión de que el alto grado de desigualdad social y económica, la pobreza y el desempleo aumentan el riesgo de falta de acceso a la prevención, al tratamiento, el cuidado y el apoyo necesarios, con el consiguiente incremento del riesgo de transmisión. Asimismo, establece que el VIH y el sida deberían reconocerse y tratarse también como una cuestión relativa al lugar de trabajo, que debería ser uno de los elementos esenciales de la respuesta nacional, regional e internacional a la pandemia con la plena participación de las organizaciones de empleadores y de trabajadores. Por ello, propone una serie de medidas que abarcan el fenómeno en su complejidad, desde la discriminación y la promoción de la igualdad de oportunidades y de trato; la prevención; el tratamiento y la atención; el apoyo; las pruebas de detección, vida privada y confidencialidad; el rol de la seguridad y la salud en el trabajo; tomando con especial consideración la situación de los niños y jóvenes.
 
La Recomendación se constituye como un instrumento internacional que contribuye a su vez a generar avances legislativos a nivel nacional, como la decisión del Consejo de Ministros de España del 30 de noviembre de 2018 por el cual se elimina el VIH como causa de exclusión médica para el acceso al empleo público, que es sin duda una buena noticia y era un tema pendiente.
 
En los últimos años, como vemos, se han dado importantes avances médicos y legales, resta asegurar que los cambios sociales se produzcan también de manera plena.  La labor de actores como Trabajando en Positivo es, sin lugar a duda,  muy valiosa y muy singular, y contribuye a que el mundo del trabajo sea un espacio de cambio, para avanzar hacia sociedades más inclusivas y con cohesión social. Una labor que tiene su particular valor en estos días previos al 1 de mayo. 
 
Joaquín Nieto
Director de la OIT para España


 

 

 

 

 

 

 

 


Sobre Trabajando en Positivo
Es una red de 17 entidades presentes en 11 Comunidades Autónomas que trabajan en la respuesta nacional al VIH en España.

Compagina el apoyo a personas en situación de exclusión social para mejorar su empleabilidad, con la sensibilización y concienciación de los agentes implicados en el ámbito laboral. Además, apoya a empresas para mejorar su compromiso social en las áreas de derechos humanos, gestión de la diversidad, igualdad de oportunidades y no discriminación, así como en el área de acción social.



Autor: OIT-Trabajando en Positivo
Enlace: https://mailchi.mp/7937a6f484f0/articulooit?e=3fe8b8c208