razón de ser



Los avances en el tratamiento médico de las personas con el VIH experimentados durante los últimos años han tenido como logro principal el aumento de la esperanza de vida de este colectivo y, en consecuencia, el planteamiento en relación a un futuro a más largo plazo de sus demandas y necesidades.

Como respuesta a esta nueva situación, las entidades vinculadas al VIH y al sida tuvieron que hacer un esfuerzo por modificar los programas que habían desarrollado hasta ese momento así como por llevar a cabo otros nuevos que respondieran a las cambiantes necesidades de las personas a las que apoyaban, que incluían el apoyo para la inserción laboral.

De esta forma, desde estas entidades se llevaron a cabo gran variedad de proyectos en diferentes ámbitos relacionados con la inserción laboral de este colectivo: orientación laboral, formación, sensibilización empresarial, integración laboral protegida.

No obstante, en la mayoría de los casos, las entidades realizaron este proceso de adaptación prácticamente en solitario, aprovechando sus fortalezas internas y las oportunidades que le brindaba su entorno, pero sin la posibilidad de compartir, intercambiar o aprender de las experiencias que habían desarrollado otras entidades vinculadas al VIH y al sida en su propio proceso de adaptación a la nueva situación de las personas con el VIH.

De esta forma, los valores de cooperación, coordinación y reivindicación conjunta que históricamente estaban ligados al movimiento ciudadano anti-sida nacional habían perdido fuerza ante el volumen de trabajo diario y el proceso de adaptación de cada entidad.

Todo ello, presentaba un panorama en el que a pesar de la evidencia de los avances, logros y resultados obtenidos como consecuencia del esfuerzo de estas entidades, la inserción laboral de las personas con el VIH seguía siendo un elemento de especial dificultad y requería de nuevos impulsos.

Frente a ello, la realidad de las entidades era muy diferente. De esta forma, existían entidades que contaban con un servicio de inserción laboral estable e integrado completamente en sus actividades; otras que habían introducido recientemente un servicio de inserción laboral dentro de sus programas y actividades y éste se encontraba todavía en proceso de consolidación y mejora y, finalmente, otras que, a pesar de tener entre sus prioridades la creación de un servicio de inserción laboral, no contaban en esos momentos con él por problemas bien de personal especializado, bien de infraestructura o bien de recursos económicos.

Por otra parte, aún las entidades que contaban con servicios de inserción laboral más desarrollados, confirmaban desconocer la realidad y experiencias en materia de inserción laboral promovidas por parte de otras entidades vinculadas al VIH y al sida del Estado español, hecho que confirmaba la falta de comunicación e intercambio de experiencias en este ámbito.

Por tanto, a través de la constitución de la Coordinadora, sus entidades reconocían la necesidad de reflexionar, compartir y actuar juntas y junto a otras, con el objetivo de aunar esfuerzos que mejoren, de forma global, las condiciones de acceso a la inserción socio-laboral de las personas con el VIH, siendo ésta la principal razón de ser de la organización.